La desolación que deja una muerte por suicidio, sobre todo si es de una persona “demasiado” joven es, tal vez, la más profunda. Busca ayuda en asociaciones especializadas en el tema porque compartir el dolor lo suaviza y ayuda a eliminar el estigma que acompaña a las muertes por suicidio.
A título individual también es fácil que necesites ayuda y, más aún, si tienes hijos e hijas a los que ayudar a asimilar esta pérdida.