Cuando ya no se puede hacer nada por la vida se puede hacer mucho aún. No es nada fácil ni siquiera para quienes se enfrentan con la muerte a diario, así que no creas que estás solo o sola.
Lo que se puede hacer es estar dispuesto a escuchar, acompañar y compartir y para eso, no es necesario transformarse en una persona diferente a quienes somos. La valentía consiste en permanecer al lado, y no tanto en “tener que ser fuertes”. El miedo a lo desconocido es innato en la especie humana, y el miedo al dolor y a la pérdida va estrechamente unido a la necesidad, también innata, de vinculación.